Existen más de 3000 especies minerales conocidas en la naturaleza, de las cuales aproximadamente 200 son comunes. Entre ellas, los silicatos representan el 90 % de la corteza terrestre, y también existen importantes grupos minerales como los elementos nativos, los sulfuros y los óxidos.
Los minerales tienen una amplia gama de aplicaciones industriales: las sales, los boratos, etc., sirven como materias primas químicas; la piedra caliza y la fluorita contribuyen a la fabricación de acero; el grafito y la magnesita se utilizan en metalurgia; los fosfuros son materias primas clave para fertilizantes químicos; además, los minerales se utilizan en la alfarería, la molienda, la perforación de pozos petrolíferos y otros campos.
Al añadir cargas en polvo no metálicas, como el carbonato de calcio y el caolín, a polímeros y materiales compuestos como plásticos y caucho, es necesario modificar la superficie de las cargas. Esta modificación mejora su compatibilidad y dispersabilidad con la matriz, así como la resistencia mecánica y el rendimiento integral de los materiales.








