La molienda ultrafina puede mejorar significativamente la eficiencia de absorción digestiva del alimento. Refina materias primas como la harina de soja y el maíz a 50-100 μm, descomponiendo estructuras densas para promover la absorción de nutrientes como proteínas y almidón. Por ejemplo, la digestibilidad proteica de la harina de soja ultrafina aumenta entre un 8% y un 12%, lo que puede reducir la contaminación durante la cría, acelerar la ganancia de peso de los animales, acortar el ciclo reproductivo y reducir los costos.
Además, la molienda ultrafina contribuye a la seguridad y la mejora funcional del alimento: la molienda a baja temperatura puede proteger la actividad de componentes sensibles al calor, como probióticos y preparaciones enzimáticas; las partículas finas pueden reducir la irritación intestinal en animales jóvenes como lechones y pollitos, disminuyendo así la incidencia de enfermedades intestinales; al mismo tiempo, permite la dispersión uniforme de oligoelementos y fármacos, asegurando una nutrición equilibrada y mejorando la calidad de los productos acuícolas.




